miércoles, mayo 10, 2006

Montando en bici

La foto es provisional, prometo escanear una mia


Todavía recuerdo el día en que aprendí a montar en bici.
Lo de aprender a montar en bici era (creo) un poco más difícil antes que lo es ahora. Yo aprendí a montar a los 7 años, mis hijos sin embargo han aprendido entre los 4 y 5 años.
Y era más difícil porque las bicis eran más difíciles de montar, así de simple, me explico, hasta donde yo recuerdo solo había dos clases de bicicletas, bicicletas de hombre y muy pocas bicicletas de mujer, o dicho de otra manera (no quiero ser sexista) bicicletas con barra (desde el sillín al manillar) y bicicletas sin barra, estas ultimas además tenían una red que cubría desde el guardabarros hasta la mitad de la rueda para impedir que ninguna prenda pudiera introducirse entre los radios, por eso he dicho antes que eran de mujeres, porque no tenían barra para facilitar ser montadas por las mujeres sin necesidad de levantar excesivamente la pierna y porque la red protegía la rueda del posible enganche de la falda o vestido.

Pero tanto unas como otras (las de hombres y mujeres) eran muy difíciles de montar para un niño porque eran de una sola talla, de adulto. No había bicicletas para niños (yo no conocí ninguna) tampoco conocí los ruedines (esas ruedas pequeñas que se ponen en la parte trasera y que mantienen la bici en posición vertical).

Para un niño montar en bici entonces tenia doble atractivo, por una parte saber manejarla y montarla en si y por otra la satisfacción de creerte mayor pues se requería una cierta altura para llegar a dar pedales y agarrar el manillar, había entonces que aprender a montar en bici cuanto antes y como fuera.

El verano del 70 (ayer mañana) nos tocó aprender a montar, mis amigos y yo nos pasábamos la tardes intentando aprender, por supuesto con una bicicleta de hombre, en este caso con la de mi tío Fernando, bici de color negro con frenos de varilla, sillín de cuero y muelles y guardabarros niquelados, con mariposas de calamina (parece que la estoy viendo) pero solo podíamos intentarlo cuando el volvía de trabajar y antes de que se hiciera de noche.
Allí nos juntábamos entre 8 o 10 chavales de diferentes edades intentando domar la misma bicicleta, por supuesto no llegábamos a los pedales y aprendimos a llevarla montados de pie sobre un solo pedal impulsándonos con la pierna izquierda a modo de patinete.
Cuando fuimos capaces de manejar esta manera de montar (a medias) manteniendo en equilibrio la bici, dimos el siguiente paso y nos atrevimos con lo de “montar por debajo del cuadro”

Montar por debajo del cuadro es ir en cuclillas pedaleando con la barra en el costado metiendo una de las piernas entre el cuadro de la bici para alcanzar el otro pedal. Más bien se debería decir montar entre el cuadro o para ser más exactos entre el triangulo porque el cuadro de la bici se asemeja más a un triangulo que a un cuadrado.
Ni que decir tiene que esa manera de montar más que difícil es imposible, pero como dice ahora el eslogan de una marca deportiva “impossible is nothing” y para un niño de 7 años lo imposible no existe y más si no hay supervisión por parte de ningún adulto y mucho animo entre los amigos.
Cada vez que alguno de nosotros lo conseguíamos lo celebrábamos como la mejor de las victorias, con gritos, saltos y brazos en alto, ¡ay que recuerdos!.

Luego crecí y fui capaz de llegar a sentarme en la bici y pedalear como Dios quiere y manda, perdí entonces la posibilidad de seguir montando por debajo del cuadro, pero se abrieron otras posibilidades como montados varios en una bici, uno de pie pedaleando y “guiando”, otro solamente sentado sujetándose de los hombros del primero y otros dos uno en la rueda delantera sobre las mariposas del eje y otro sobre las mariposas de la rueda trasera, "casí na".

To be continued…

Continuara...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si me dices, lo olvido.
Si me enseñas, lo recuerdo.
Si me involucras, lo aprendo.

Involucración y motivación, eso es lo que necesitamos. Así no dejaremos de estar vivos y de aprender de la vida.

Ojo lo que digo: motivación y más motivación. Algo para no olvidar en esos momentos de desgana...
Ahí queda eso, por si sirve!.

Ana* dijo...

Hay que ver lo que podía dar de sí cualquier cosa en aquellos tiempos, ¿verdad? Ahora una bicicleta es una cosa que tiene cualquiera cuando quiera, y sin embargo qué bonita tu entrada sobre "la conquista de la bici".
De todas formas, yo recuerdo que sí que tuve una bici pequeña, de niña, allá por el año 74, comprada por mis padres de segunda mano.

Ah, y lo de la distinción entre bicicletas de hombre y de mujer a mí no me parece sexista. De hecho, mi bicicleta de ahora no tiene barra horizontal, porque al ser yo bajita me resultaría incomodísima.

Vicente Rodrigo dijo...

Anónimo, muchas gracias por tus comentarios, seguro que me sirven.

Ana, cuando se es pequeño el tiempo parece que pasa muy lentamente ahora la sensación es al contrario.

Caboblanco dijo...

Pero bueno ¡Cómo ibas a montar en bici en condiciones con esas piernas que Dios te ha dado! Necesitarias unas bielas como palos de escoba...

Lo tuyo si que ha sido pundonor :-)

PD: Aclaro a la concurrencia que tengo al confianza suficiente para entrar sin llamar y soltar estos improperios.